Los proyectos creativos terminan creando una nueva versión de ti
Los proyectos creativos no solo existen para impactar al mundo, sino, para transformar al creador. Y el verdadero resultado no es lo que produces, sino en quién te convierte
Tus proyectos creativos te hablan a destiempo
El trabajo creativo a veces nos habla a destiempos.
Me sucedió de nuevo y ya no podía aguantar más. Algo me dice que lo tengo que escribir por aquí, compartir… no lo sé, sacarlo de mi sistema.
Y bueno, mi podcast me habla. A veces como una amiga que me da consejos, a veces como una psicóloga que me confronta y otras tantas como una maestra cruda que quiere que aprenda.
No sé exactamente qué es lo que está sucediendo… pero me habla.
A lo que voy con esto es que la lección y el tema que estoy trabajando en mi vida llegan, literalmente, al momento de editar el episodio para tenerlo listo para publicar. Dos semanas antes. Sin importar que lo hubiera grabado con meses de anticipación. Y por lo general, me habla precisamente de ese reto, trigger o prueba que estoy enfrentando en ese momento.
Ya sea que haya grabado un episodio sola o una entrevista, me encuentro frente al programa de edición, con un café en un termo del tamaño de mi cara, con máxima concentración para sacar los extractos más importantes del episodio y poder hacer un trailer, según yo, épico… y de pronto, ahí está.
Un bombardeo de lecciones que tengo que escuchar.
Me da mucha risa, pero es verdad.
Lo de hoy… fue el colmo.
proposito vs realidad
El tema que ha estado girando en mi mente, en mi vida y en mi energía es el tema laboral.
Ese punto medio entre encontrar lo que amas y dedicarte a ello… y el choque de realidad de tener que formarte, crear estructura, formar carácter y adquirir habilidades que, siendo realistas, al menos en México, muchas veces solo aprendes dentro de empresas.
Pueden ser grandes corporativos o startups, pero esa estructura rara vez se aprende siguiendo únicamente el “llamado del alma”. Incluso aunque sepas cuál es tu propósito.
En ese ir y venir me encuentro yo. Sé cuál es ese llamado. Sé por qué estoy aquí y sé cómo puedo ayudar a los demás haciendo lo que más disfruto.
Pero tampoco puedo negar que me falta estructura y formación para convertir eso que amo en algo sólido, rentable, que pueda sostenerse y evolucionar en el tiempo.
Hoy en la mañana hablaba de esto en terapia.
Se repitió la importancia de que yo escriba. Y me di cuenta de algo curioso: escribir es como presentarme a una cita con el cliente más importante de mi vida.
Yo misma.
Horas después, una amiga me manda un mensaje: “Toca tierra. No desistas. Sigue buscando esa escuela. De la pasión no se hace dinero”.
Y al mismo tiempo, en mi podcast, trato de entender justamente lo contrario.
Trato de entender cómo personas apasionadas logran construir algo sólido, sustentable y estructurado a partir de una idea que nació desde la pasión, misión, inner call o propósito… de lo que los enciende por dentro y les pone los ojos a brillar. Siempre me ha gustado desmentir esa falsa dicotomía de que o haces dinero o haces lo que amas.
Y hoy me cayó el veinte.
Todas esas personas que he entrevistado llegaron a ese punto después de años de crear infraestructura: equipo, procesos, modelos que sostienen lo que hacen.
Ahí es donde yo me encuentro ahora. Y lo sé. Es decir, tengo que cruzar, a mi forma, ese proceso.
tus proyectos empiezan a reflejar tu vida
Podría mencionar muchos ejemplos más.
Grabé un episodio sobre hormonas justo cuando yo misma estaba atravesando un desbalance. Publiqué un episodio sobre el amor cuando estaba a punto de terminar una relación. Hablé en una entrevista sobre la incertidumbre y la obsesión por buscar certeza cuando yo misma estaba intentando controlar procesos y tiempos a toda costa.
Y seguir con los ojos cerrados sería ingenuo.
Mi punto es, que tu trabajo, sobre todo el creativo —sé que por aquí encontraré a varias personas así—, está tratando de hablarte todo el tiempo.
Una vez escuché que así como los hijos, los negocios y nuestras creaciones también vienen a enseñarnos algo. Nos muestran partes de nosotros mismos que no siempre vemos.
Y creo que hay proyectos —en mi caso el podcast; en el tuyo sabrás cuál— que quizá tienen justamente ese objetivo.
Ser tu maestro. Un maestro personal para el creador.
Y como efecto secundario, tocar o mover a otras personas.
Pero quizá el punto no es monetizarlo todo, ni ser el mejor, ni convertirlo en tu única profesión.
Cuando logramos ver lo que ese proyecto vino a enseñarnos, cuando sabemos capitalizar la lección, entonces el tiempo, la energía y el espacio que invertimos en él dejan de sentirse como gasto.
Se vuelven inversión.
¿cuál es la verdadera métrica?
También estoy aprendiendo a hacer las paces con algo importante: el impacto que buscamos no siempre es masivo.
Vivimos en una cultura que solo parece aplaudir lo que llega a millones. Pero la realidad es que, al menos para mí, hay algo profundamente valioso en mirar a los ojos a una persona que recibió algo importante de lo que hiciste.
Un consejo.
Una revelación.
Una conversación.
Como escritores, podcasters o creadores, muchas veces no recibimos gratificación inmediata. Y está bien…
Pienso en los grandes artistas que pintaron cuadros sin saber si alguien los vería. En escritores que terminaron obras sin imaginar la ola de impacto que vendría después. Eso no les quitó valor a sus creaciones.
A veces me asfixian los términos con los que nos hemos acostumbrado a medirnos: impresiones, likes, seguidores, comentarios. Todo inmediato. Si te soy sincera… a mi me cansa y sofoca.
the creative act: un camino silencioso
Hoy puedo reconocer el valor del trabajo silencioso.
Ese momento en tu cuarto, con una libreta abierta, donde algo dentro de ti sabe que lo que vas a escribir —aunque nadie lo vea— está cambiando algo en ti.
En mi caso, escribir el guión de un podcast muchas veces se convierte en mi mayor confrontación.
El trabajo no está en publicarlo.
El trabajo se encuentra en la persona que tuve que convertirme para poder decir esas palabras en voz alta.
Para no bajar la voz. Para no quitar el dedo del renglón. El resultado, me doy cuenta ahora, es volátil, pero el proceso no…
El podcast me ha traído muchos regalos: relaciones, amistades, incluso oportunidades laborales. Y ninguna de esas llegó por una métrica.
Entonces, tal vez es momento de cambiar las herramientas con las que medimos el impacto. Claro, si tu objetivo es vivir económicamente de ese proyecto creativo, los números importan, mucho. Pero cuando no, puedes darte el permiso de absorber la lección sin quedarte paralizado por la expectativa no cumplida bajo tu suposición.
Dear Juliet…
Yo empecé a escribir hace un par de años, en un momento crudo de mi vida… muy rudo. Lejos de mi casa, física y emocionalmente, lejos del amor y apagada de salud. Con poca convicción y todavía menos inspiración.
Me apodaron Julieta porque durante treinta días no faltó una carta.
Leer.
Escribir.
Recibir.
Entregar.
Hoy me dan ganas de llorar al recordarlo, porque no quiero olvidar nunca la intimidad que me trajo a este lugar… mi mayor don, mi mayor maestro. Un escape que siempre me regresa más yo.
Fue, como dije, el recibir y dar. Hoy, sigue el mismo flujo en acción.
se honesto contigo… ¿para qué?
Te comparto todo esto porque creo que muchas veces podemos desconectarnos de lo que hacemos. Buscando aplausos y validación. Sentirnos vistos, ojo, no observados… no como te puede ver cualquier persona a través de una pantalla o en una breve conversación… me refiero a realmente sentirte visto, reconocido, apreciado… es humano.
Pero en esa búsqueda exterior, muchas veces olvidamos por qué empezamos.
Mi intuición —que todavía estoy aprendiendo a descifrar— es que nuestros proyectos deben tener tanta vida como nosotros seamos capaces de regresarles. Solo así crecerán con nosotros.
Porque si no, llega un momento en el que ya no entiendes el lenguaje de lo que creaste… Y no porque haya cambiado el proyecto, sino porque cambiaste tú, es evidente.
Creo que esa es una de las cosas más difíciles de aceptar cuando creamos algo: que nuestras obras no son piezas terminadas, son identidades vivas. Cambian con nosotros. Se transforman con nuestras preguntas, nuestras crisis, nuestras etapas.
Por eso, a veces, nuestros proyectos llegan antes que nosotros. Dicen algo que todavía no entendemos. Nos enfrentan con algo que todavía no hemos terminado de aprender. Y solo con el tiempo… nos alcanza la lección.
Hoy me doy cuenta de algo que antes no veía con claridad: muchos de nuestros proyectos no llegan a nuestra vida para convertirnos en expertos, nos regresan a ser mejores estudiantes. Estudiantes de nosotros mismos.
Tal vez por eso, el trabajo creativo tiene algo extraño y hermoso a la vez: mientras creemos que estamos construyendo algo hacia afuera, en realidad también nos está construyendo hacia adentro.
Tus proyectos creativos te hablan.
A destiempo.
Y cuando por fin entendemos lo que nos querían enseñar, descubrimos que nunca se trató solo de la obra. Se trataba de la persona que nos estábamos convirtiendo mientras la hacíamos.
With tons of love,
- From a real gg.




